Historia y situación actual de la Red de Decrecimiento Sevilla

La Red de Decrecimiento Sevilla es un colectivo que forma parte de un movimiento más amplio, el decrecimiento, una corriente de pensamiento y acción que cuestiona el modelo económico basado en el crecimiento perpetuo y propone una transición hacia formas de vida más sostenibles, solidarias y comunitarias. Este artículo explora su historia, sus iniciativas y su situación actual en el contexto de Sevilla y más allá, a fecha de 7 de marzo de 2025.

Orígenes y fundación

La Red de Decrecimiento Sevilla surge a principios de la década de 2010, en un momento de creciente conciencia sobre las limitaciones del modelo económico dominante y sus impactos sociales y ambientales. Inspirada por las ideas de teóricos como Serge Latouche y Nicholas Georgescu-Roegen, así como por experiencias similares en otras partes de España y Europa, la red se consolida como un espacio de reflexión y acción en la capital andaluza. Su fundación está vinculada al Centro Vecinal El Pumarejo, un lugar emblemático en Sevilla que ha servido como punto de encuentro para movimientos sociales y alternativos.
Desde sus inicios, el colectivo se propuso no solo debatir teóricamente sobre el decrecimiento, sino también poner en práctica alternativas concretas. En 2013, la visita del ecologista Florent Marcellesi a Andalucía, incluyendo Sevilla, marcó un hito importante. Marcellesi, coautor de Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible, destacó en un texto escrito para la memoria de la red la vitalidad de las iniciativas sevillanas y su capacidad para desafiar el monocultivo productivista característico de la región.

Uno de los primeros logros visibles fue la creación del Puma, una moneda local que toma su nombre del Pumarejo. Lanzada en esa misma época, esta moneda buscaba fomentar el intercambio de bienes y servicios dentro de una economía comunitaria, involucrando a cerca de 600 personas en sus primeros años. Este proyecto reflejaba la filosofía del colectivo: construir alternativas desde abajo, de manera cooperativa y accesible incluso para los más pequeños, como los niños y niñas que participaban en las dinámicas de intercambio.

Desarrollo y actividades destacadas

A lo largo de su historia, la Red de Decrecimiento Sevilla ha destacado por su capacidad organizativa y su enfoque práctico. En 2013, apenas unos meses después de su consolidación, el colectivo organizó dos encuentros estatales: uno sobre monedas locales en mayo y otro sobre decrecimiento en noviembre. Estos eventos pusieron a Sevilla en el mapa del movimiento decrecentista en España, atrayendo a participantes de todo el país y consolidando la red como un referente.

Entre sus iniciativas más conocidas está DecreAcción 01: Ropa Gratis, una acción lanzada para concienciar sobre el impacto ambiental y social de la industria textil. A través de esta campaña, la red animaba a la ciudadanía a reflexionar sobre el consumo de ropa, destacando datos como los 7.000 litros de agua necesarios para producir unos vaqueros o los 2.600 litros para una camiseta. La propuesta no solo criticaba el modelo de producción masiva, sino que promovía prácticas como el intercambio y la reutilización, bajo el lema “compartida, nuestra ropa es más”.

El colectivo también se ha involucrado en la promoción de la economía social y solidaria, colaborando con grupos de consumo autogestionados, proyectos de agroecología y huertos urbanos. Estas acciones reflejan su apuesta por un decrecimiento que no se limita a la teoría, sino que se materializa en cambios tangibles en la vida cotidiana.

Contexto sevillano y desafíos

Sevilla, como gran ciudad con un área metropolitana de más de 1,5 millones de habitantes, ofrece un terreno fértil pero también complejo para las ideas del decrecimiento. Por un lado, la región andaluza ha sido históricamente marcada por un modelo económico dependiente de la agricultura intensiva y el turismo, ambos asociados a lógicas de crecimiento y explotación de recursos. Por otro, la ciudad cuenta con una rica tradición de movimientos sociales y una ciudadanía activa, lo que ha permitido a la red encontrar aliados en iniciativas de transición, finanzas éticas y cooperativismo.
Sin embargo, el colectivo ha enfrentado desafíos significativos. La resistencia al cambio en una sociedad acostumbrada al consumo masivo, la falta de apoyo institucional y las dificultades para escalar sus propuestas a nivel estructural han sido obstáculos recurrentes. Además, la dependencia de la energía y el entusiasmo de sus miembros, sin una financiación estable, ha limitado en ocasiones su alcance.

Situación actual en 2025

A día de hoy, 7 de marzo de 2025, la Red de Decrecimiento Sevilla sigue activa, aunque su visibilidad y ritmo de actividad han fluctuado en los últimos años. La página web oficial del colectivo (sevilladecrece.wordpress.com) no muestra actualizaciones recientes, lo que podría indicar una pausa en su comunicación digital o un cambio de enfoque hacia acciones más locales y menos mediáticas. Sin embargo, su legado perdura en proyectos como el Puma, que, aunque no se menciona su estado actual con precisión, ha dejado una huella en la memoria colectiva de la ciudad.

El contexto global, marcado por una mayor urgencia climática y debates sobre la sostenibilidad, ha revitalizado el interés por las ideas del decrecimiento. En Sevilla, esto podría traducirse en un resurgimiento de la red o en la emergencia de nuevas iniciativas inspiradas en su trabajo. La ciudad enfrenta retos como la contaminación atmosférica, el estrés hídrico y la precariedad social, problemas que el decrecimiento aborda desde una perspectiva crítica y transformadora.

Es probable que la Red de Decrecimiento Sevilla continúe operando en un ámbito más discreto, centrada en redes locales y colaboraciones con otros movimientos, como los ligados a la agroecología o la economía circular. Su influencia, aunque no siempre visible en titulares, sigue siendo un germen de cambio en una ciudad que, históricamente, ha sabido adaptarse a las transformaciones desde la diversidad y la resistencia.

Conclusión

La Red de Decrecimiento Sevilla es un ejemplo de cómo las ideas globales del decrecimiento pueden arraigar en un contexto local, adaptándose a sus particularidades y necesidades. Desde su fundación, ha combinado la crítica al modelo dominante con propuestas prácticas que invitan a repensar nuestra relación con el consumo, el trabajo y la comunidad. Aunque su situación actual no está completamente documentada, su historia demuestra que las semillas del cambio, una vez plantadas, pueden seguir brotando en formas inesperadas. En un mundo que enfrenta límites ecológicos cada vez más evidentes, el mensaje de la red sigue siendo tan relevante como cuando nació: vivir mejor con menos, juntos y en armonía con el planeta.

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